¿Qué fue lo que te hizo pensar: “Este es el proyecto que quiero presentar”?
Porque combinaba tres cosas que no es habitual encontrar juntas: una necesidad médica real y muy dura para los pacientes y sus familias, un proyecto científico serio y bien estructurado, y una fundación pequeña que traslada casi la totalidad de sus ingresos a su causa, de forma que la donación se podía traducir en resultados concretos.
¿Existe alguna experiencia personal o cercana que te conecte especialmente con esta causa?
La familiaridad con la enfermedad y el hecho de que colaboro con ella. Entré en contacto con FN hace poco más de 7 años, cuando estaban en sus inicios, y he crecido con ellos a lo largo de este tiempo. Lo que más me impactó fue cómo una entidad nacida de las propias familias, impulsada por el puro voluntariado y la buena disposición de personas individuales, había conseguido articular proyectos de investigación científica de primer nivel a escala internacional.
Si tuvieras que explicar a alguien qué hace esta entidad y por qué es tan necesaria, ¿qué le dirías?
Diría que Fundación Noelia existe para que una enfermedad rara y devastadora deje de ser invisible y se abra una ventana de esperanza para los pacientes y familias que, a día de hoy, carecen de alternativas. Financia y coordina proyectos de investigación para encontrar tratamientos reales, cuando de otro modo esa investigación no tendría prioridad. Es necesaria porque, sin entidades así, muchas enfermedades raras simplemente se quedan sin futuro.
¿Qué ha significado para ti poder impulsar esta causa desde Inibsa?
Ha significado poder conectar los valores de la compañía con una acción concreta. No hablar de compromiso, sino ejercerlo. Saber que desde Inibsa podemos ayudar a que una línea de investigación siga viva y dé esperanza a personas reales le otorga mucho sentido a este tipo de iniciativas.
¿Cómo reaccionaste cuando supiste que tu proyecto era uno de los ganadores?
Con mucha satisfacción, pero sobre todo con la sensación de que la compañía se alinea con mis propios valores. No es solo “ganar”, sino contribuir a financiar una causa que depende enteramente de este tipo de iniciativas para avanzar.
¿Qué te ha aportado personalmente formar parte de este proyecto?
Me ha recordado que la suma de pequeñas contribuciones, cada una insuficiente en sí misma, cuando se juntan, se hacen bien y en el contexto adecuado, pueden tener un impacto enorme. Saber que ese granito de arena ayuda a que la ciencia avance un paso más es muy gratificante.
Después de esta experiencia, ¿te ha cambiado la forma de ver el impacto que podemos generar juntos?
Refuerza la idea de que, cuando una empresa y una entidad social trabajan desde el respeto y la claridad de objetivos, el impacto se multiplica. No se trata solo de donar, sino de entender qué estás apoyando y por qué.
¿Qué le dirías a tus compañeras y compañeros para animarlos a participar en futuras ediciones del Concurso de Donaciones de Inibsa?
Que se animen a mirar los proyectos con criterio y con corazón. Que detrás de cada propuesta hay personas reales y, en muchos casos, oportunidades únicas de cambiar vidas. Participar no es solo proponer un proyecto, es formar parte de algo que va mucho más allá de nuestro día a día.